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domingo, 17 de noviembre de 2013

La cocina editorial

Preparando el catálogo de novedades de la editorial de la Universidad Veracruzana me siento un poco como un chef. Estamos preparando nuestro menú de la temporada; mucho tiene que ver, y es casi la misma importancia para la preparación del catálogo editorial como el cuidado que se tiene que poner para el menú de un restaurante. Si la cocina y los meseros saben qué platos se cocinan; hay que dejar todo muy claro para que se acerquen los comensales y puedan encontrar y pedir lo que mejor les agrade. Provecho.

martes, 12 de marzo de 2013

De vuelta los acentos

Aparece esta noticia que ha estado dando vuelta por facebook y twitter; no sé qué tanto sea cantar victoria, o es que al final la lengua es de los hablantes y uno hace con ella lo que le pega la gana. Al final se quejan los que tienen voz. Pero cuanta gente no se habrá ni enterado que había desaparecido el acento en sólo, y que esto era un adverbio así, acentuado, para diferenciarlo de soledad. Aquí la nota, lo que más me interesa es que vendrá en 2014 una nueva ortografía.

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Cuánto cuesta una falta de ortografía?

Un breve artículo sobre el costo de una falta de ortografía. Algo para tomar en cuenta para quienes piensan que esos "detalles" son cosas menores.

domingo, 17 de febrero de 2013

¡Que qué dices!

Para no olvidar los acentos diacríticos, un recordatorio de la RAE en este enlace.

Un buen texto para empezar un curso

Este artículo publicado en El País viene de perlas para ser una de las primeras lecturas el curso 2013. ¿Cómo escribimos? ¿Qué leemos? Sabemos que escribimos como se nos contagia, escribir bien es algo que se pega de leer buenos textos. Aquí una larga discusión al respecto.

sábado, 27 de octubre de 2012

Erratas eminentes

Desde que lo leí no hace mucho tiempo en un suplemento literario, y luego de escucharlo en una conferencia en el segundo congreso del libro electrónico, este 2012, me ha encantado lo que escribe Jesús Marchamalo, y este texto sobre las erratas viene muy bien para las sesiones de corrección de estilo en Comunicación Editorial. Aquí el enlace.

sábado, 20 de octubre de 2012

Signos de corrección editorial

Habíamos publicado hace tiempo unos signos de corrección editorial que ahora actualizamos con esta entrada cortesía de Unos Tipos Duros. Signos

viernes, 1 de junio de 2012

miércoles, 5 de octubre de 2011

Erratas

Luis Miguel Aguilar publicó hoy (5/10/11) en Milenio un texto titulado "Una errata vasta", que ahora les comparto como un ejemplo de las erratas fantasmas (están o no están) que recorren los textos:


Una errata vasta


Luis Miguel Aguilar




Qué extraño —le digo al camaleón peripatético apenas entra al cuarto donde escribo—. Al cabo de tanto tiempo me doy cuenta de una errata.
—Pues debías empezar por el título. ¿No debe ser “Una errata basta”, en el sentido de que una errata es suficiente para echarlo a perder todo?
—No. Luego vemos por qué.
—Aquí tenías otro título más engañoso: “La errata feasiente”.
—Es lo que todo autor pensaría al encontrar una errata: la rabia o el desconcierto lo llevan a feasiente antes que a fehaciente.
—Hay autores obsesionados con la fe de erratas; en cambio hay algunos, como Borges, que tendrían lo que hemos de llamar fe en la errata.
—Lo recordé, camaleón, porque hace un par de noches el zapato insomne me dirigió una mirada traducible en que por piedad no siguiéramos viendo en la tele una película espantosísima de los 1960, de título It!, sobre la estatua de un Golem que en las noches cobra vida, se escapa de un museo y va a matar individuos.
—Espantosísima, claro, por lo mala.
—Tanto que el zapato insomne y yo mejor apagamos la tele y nos dedicamos a repasar mentalmente el poema “El Golem” de Borges, hasta que nos asaltó una duda y fuimos al texto.
—No entiendo. Cómo que “repaso mental”. Por qué no fueron a leerlo directamente.
—Ahí voy. Te confieso, camaleón, que el poema mencionado de Borges lo he leído menos veces de las que lo he oído, en la propia voz de Borges, desde aquella grabación de la Universidad de Buenos Aires que en México publicó la UNAM en la serie Voz Viva (1968), con la presentación de Salvador Elizondo. De paso, ya que estamos en lo del Golem, vale la pena transcribir lo que dice Borges antes de la grabación del poema: “El primer libro que leí en alemán (que descifré en alemán, mejor dicho), fue la novela Der Golem de Gustav Meyrink. El tema, el tema de un hombre fabricado por los cabalistas, me impresionó. Después leí el libro de Scholem, al cual hago alusión en el texto, y el libro de Trachtenberg sobre supersticiones judías. Mi amigo Adolfo Bioy Casares dice que este poema es el mejor de los muchos, de los demasiados poemas que he perpetrado. Creo que tiene razón, ya que en este poema (si no me engaña la vanidad) se aúnan lo patético y lo humorístico. El Golem es al rabino que lo creó, lo que el hombre es a Dios, y es también lo que el poema es al poeta”. Y es curioso que el zapato insomne y yo encontráramos precisamente en este poema sobre una creación imperfecta, que sin embargo alude a “letras y sílabas cabales”, una errata que se ha conservado más de cincuenta años, desde que Borges, ya ciego, dictó el poema.
—Pero tenías registrada una errata posterior, muy divertida, en la obra de Borges.
—Recordemos la anécdota. Es el año de 1985 y un entrevistador le pregunta a Borges sobre su último libro de poemas. Borges lleva 30 años de ser ciego y dice: “Lástima que no pueda ver si tiene erratas”. Entrevistador: “No tiene erratas”. Borges: “¿Está seguro?”. Entrevistador: “Seguro. Yo lo acabo de leer y no encontré ninguna errata”. Borges: “Entonces ya nada puede salvarme”.
—Borges confiaba en la errata como surtidor de significados involuntarios. Por eso dices que tenía fe en la errata.
—El escritor José Bianco contaba que cuando fue secretario de redacción de Sur, Borges era un colaborador tan grande en todos los sentidos que nunca emitió queja alguna, como otros colaboradores de mucha menor calidad, ante cualquier error de edición. Al contrario, cuando aparecía la revista, Borges iba a agradecerle a Bianco que hubieran incluido su colaboración en el número y agregaba sobre ella: “Mejorada por varias erratas”.
—Volviendo: aquel entrevistador que le aseguró a Borges la ausencia de erratas en ese su último libro (y lo sería, de modo literal: Borges murió un año después) estaba perfectamente equivocado.
–Así es, camaleón. Borges se habría reído hasta las lágrimas. Hay una errata que fue subsanada en ediciones posteriores de su Obra poética, pero en la primera edición de Los conjurados (Alianza Tres, 1985), puede leerse al inicio de un verso en el poema “Sherlock Holmes” en alusión a este personaje: No baja más al baño. Alguien tomó mal el dictado. Borges dictó o quiso dictar: No va jamás al baño. Mediante la errata, Sherlock Holmes iba al baño como todos nosotros, aunque quizás o por lo visto había decidido hacer sus necesidades en el baño de arriba porque ya no quería bajar al de abajo.
—Pues abur y vuelvo al peripato, pero antes, y para volver a la errata del principio, ¿qué encontraron el zapato insomne y tú en “El Golem”?
—Una de las estrofas empieza:
El cabalista que ofició de numen
A la vasta criatura apodó Golem…
—Por vez primera, camaleón, reparé en la errata: Borges debió o creyó dictar, entonces o desde un principio, “basta” y no “vasta”. Según la Real Academia “basto” significa “grosero, tosco, sin pulimento”; y “vasto”, “dilatado, muy extendido o grande”. Una errata vasta: con el tiempo, el basto Golem ya se ha vuelto vasto también conforme no ha cesado de ganar vastedad el increíble poema de Borges.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Signos para los correctores de estilo

Los signos de corrección de estilo son de uso común. Por lo menos en español están en su mayoría estandarizados. Tomo como ejemplo los que utiliza la editorial argentina Norte/Sur, que agrego en este enlace de signos.